A menudo es necesario extraer un diente cuando no hay forma de conservarlo. Se le administrará anestesia local, que adormecerá la zona alrededor del diente, de modo que durante la intervención solo notará presión, pero no dolor.
A continuación, el dentista utiliza instrumentos llamados «elevadores» o mazos para extraer el diente de la mandíbula. Después, el dentista limpiará la zona y suturará el borde de la encía. La cicatrización puede tardar hasta seis semanas, y es importante comer solo alimentos blandos y evitar fumar o usar pajitas para prevenir la alveolitis seca, una afección muy dolorosa que puede provocar que se salgan los puntos y causar un dolor intenso, además de aumentar el riesgo de infección. Siga siempre las instrucciones de su dentista para un cuidado adecuado tras la extracción dental.